
Cauco Masaneiro lo tuvo todo; una mujer espléndida, una hija preciosa, gozaba de salud y, a parte de un buen trabajo, dinero a raudales. Su personalidad era única; ingenuo, orgulloso, con sentido del humor y de conocimientos misteriosos. Además, desprendía felicidad, deleitaba a su esposa con detalles de romántico galán -que no empalagosos-, mimaba a su hija con el cariño más puro y la miraba con una ternura en los ojos casi enajenada. Encima, a sus amigos los impregnaba de ácidos e ingenioso piropos siempre que se le brindaba la ocasión. En definitiva, había creado una alegre atmósfera tanto en casa como en el trabajo comparables a las grandes películas de utópico final feliz.
No en vano, para Cauco Masaneiro, su historia daría un giro de 180º que le llevarían a situaciones insostenibles. Pues como se muestra en la fotografía acabó solo, hundido en la tristeza y deambulando las calles que, tiempo ha, le respetaban. Ahora, oculta su rostro. No se atreve siquiera a mirarse en el reflejo, a mostrarse ante el mundo, ni a fijarse en quienes le rodean.
PD: La fotografía es de Carlos Cazalis(México) para Corbis. Quien triunfó en la categoría Historias con esta imagen de un sin techo en la ciudad de San Pablo, Brasil.
3 comentaris:
Tu forma de redactar hace el texto más bonito. Genial.
Gracias Marta. Mírate mi comentario del telefonillo sin cables, que pronto estarás blogueando desde tu propio teléfono móvil;)
Pío, m'encanta com redactes. El text és curtet però la descripció de l'escena està ben detallada i el vocabulari que has utilitzat també està molt bé!
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